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jueves, 25 de abril de 2024

LLUEVE SIN PERMISO*







 Llueve sin permiso. 

 El frío salta de los charcos a los cuerpos. 

 No distingo a nadie; todos ocultos bajo el paraguas. 

Llueve, todavía más, en los extremos de ese toldillo abierto; 

vamos encogidos en el pequeño espacio que cubre

y nos aferramos al mástil de este barco invertido. 

Sólo veo volúmenes curvados contra el aguacero. 

Anonimato. 

La soledad me cala hasta los huesos.

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