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lunes, 20 de mayo de 2024

PARA RECIBIRTE*

 



Para recibirte en mi casa

hasta alfombré la vereda con ramitas y hojas secas,

enlucí la puerta con esmero

pues quería que volvieras.

 

Para recibirte en mi casa

atisbé por la ventana alta.

Te imaginé amable, sonriente

con cabello oscuro y manos blancas.  

 

Para recibirte en mi casa

preferí no vestir de largo ni calzar tacones,

sino que vieras mi estatura de doncella 

sin adornos ni violetas.

 

Al sonar de una esquila pasaste el umbral.

Te abracé en silencio

pues las lágrimas ahogaron el decir

de las palabras preparadas.

jueves, 16 de mayo de 2024

OTOÑO*






                                           Otoño, nos conocimos hace tiempo, en mi niñez,

en las festivas regatas,

en mi onomástica,

al mancharme el vestido de moras,

en el primer día de colegio,

cuando la poesía asomó a mi corazón.

 

Me alivió sentir que por fin te acercabas.

viniste en mi rescate

pues en meses abrasadores

permanecí cautiva en la sombra.

Te vi llegar mansamente

vistiendo un traje de viejo oro y grana

pintando bosques, definiendo riberas.

 Entre las estaciones

te prefiero a la joven de fronda y frescura;

te escojo por la calidez de tu presencia

por la tímida luz de tu rostro que ni quema ni deslumbra.

Te abrazo, otoño,

por la alegría de la vendimia,

porque me traes el recuerdo 

de los que más me quisieron,

por el viento que hace volar las hojas,

por el regalo de la lluvia,

porque llevo abrigo y la mano en el bolsillo,

por las castañas que asaba mi madre

                    y por la dulce melancolía que envuelve mis pensamientos.

domingo, 12 de mayo de 2024

VIEJA DAMA*


 


Fuiste extraordinariamente atenta con las personas,

y hoy sigues irradiando calidez, un halo de bondad natural

a pesar del andador que llevas a todas partes

y conduces con la destreza de piloto.

 

Recia señora, tu cara está seca como el cuero al sol,

 la espalda más curvada que un arco en tensión,

el pelo blanco y azul, 

toda entera te envuelve una piel clara

salpicada de pequeñas manchas.

 

Cuando te agarro no vayas a caer,

tu carne me parece blanda y flexible

como la pelota de un niño.

 

¡Qué sagaces tus respuestas cuando no la esperamos!

y eso, a pesar de tu cabeza perdida;

y ¡cuánta luz despiden tus manos llenas

de consejos y golosinas!

 

Eres como sólido basamento que sostienes

con ligereza, sin dar importancia,

a toda nuestra dispersa familia.

¡Oh, vieja dama!

no quieres saber que eres la nave capitana.


sábado, 4 de mayo de 2024

HIJO*


 

 



Tus palabras eran tan ocurrentes...

fuiste atrevido, cordial y risueño;

no supe si perseguías un sueño

fuiste querido por todas las gentes.

 

Hijo, tus destrezas fueron patentes,

amabas los animales, el fuego;

todo en tus manos, un ligero juego,

mas te perdí en mortales accidentes.

 

Yo, madre, lloré cal viva y arena;

de verdad que no supe qué hacía,

más muerta que viva de tanta pena

decidí rezar aunque no sabía:

a mi lado vi tu cara morena

prometiendo quererme más cada día.