Seguir

sábado, 4 de mayo de 2024

HIJO*


 

 



Tus palabras eran tan ocurrentes...

fuiste atrevido, cordial y risueño;

no supe si perseguías un sueño

fuiste querido por todas las gentes.

 

Hijo, tus destrezas fueron patentes,

amabas los animales, el fuego;

todo en tus manos, un ligero juego,

mas te perdí en mortales accidentes.

 

Yo, madre, lloré cal viva y arena;

de verdad que no supe qué hacía,

más muerta que viva de tanta pena

decidí rezar aunque no sabía:

a mi lado vi tu cara morena

prometiendo quererme más cada día.



 

 


No hay comentarios:

Publicar un comentario