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domingo, 12 de mayo de 2024

VIEJA DAMA*


 


Fuiste extraordinariamente atenta con las personas,

y hoy sigues irradiando calidez, un halo de bondad natural

a pesar del andador que llevas a todas partes

y conduces con la destreza de piloto.

 

Recia señora, tu cara está seca como el cuero al sol,

 la espalda más curvada que un arco en tensión,

el pelo blanco y azul, 

toda entera te envuelve una piel clara

salpicada de pequeñas manchas.

 

Cuando te agarro no vayas a caer,

tu carne me parece blanda y flexible

como la pelota de un niño.

 

¡Qué sagaces tus respuestas cuando no la esperamos!

y eso, a pesar de tu cabeza perdida;

y ¡cuánta luz despiden tus manos llenas

de consejos y golosinas!

 

Eres como sólido basamento que sostienes

con ligereza, sin dar importancia,

a toda nuestra dispersa familia.

¡Oh, vieja dama!

no quieres saber que eres la nave capitana.


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