Llegaron los racimos prietos de color
en septiembre, moras, higos negros,
hojas de álamo doradas,
el corazón latió en la ventana
y se precipitó a la rutina fácil y
amarga.
mi alma de cristal
pues he caído como perlita
que rueda por el suelo de la alcoba
y espera escondida
bajo un plúmbeo armario
hasta que llegue una limpieza
extraordinaria.
