Traigo un
verso de la Espera,
un asunto de
ingenua ciencia;
de un lado,
es fogosa hoguera,
es arder de impaciencia
mirando el reloj hasta ocultarse el sol;
si al fin llegara quien así se demoró
le darías una patada con el botín.
Pero si el plazo es de futuro gozoso,
que se dilate como el astro
en junio calmoso;
recréate en los preparativos;
y al oír
el batintín brioso
a los piélagos corre y tírate.



