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martes, 27 de agosto de 2024

A LA SOMBRA


 


Ulises me enseñó a esquivar el canto de las sirenas

 y Melville a olvidar las obsesiones. 

Conozco la Polinesia navegando en submarino 

y he atravesado del Atlántico al Pacífico gracias a la pluma de Zweig. 

Las culturas han viajado de Este a Oeste por mares desconocidos. 

Desde la librería no se ve el mar, no, no se ve el mar 

pero aún en las cárcel 

los libros me muestran las tormentas en el mar y el mar en calma. 

Pronto, muy pronto, recuperada la libertad 

cruzaré los océanos leídos.

sábado, 10 de agosto de 2024

A UN POETA*

 



 

Acudí a ti, pobre menesterosa,

en busca de material de construcción

para mis frágiles poemas de invierno;

tú me revelaste la húmeda primavera

y el sangriento otoño

más yo, carne helada, me volví vacía.

 

Miré para atrás,

no callaba la salmodia sobre tu ingenio

y me forcé a mirarte de frente,

encender el candil y levantar el velo

de las palabras torcidas, de tus oscuras metáforas

para encontrar arena

con la que fraguar cemento

y sostener el arco de mi cámara.

 

Aún me sorprenden tus inventos;

el desprecio por las palabras que hilan,

por los nexos que llaman conjunciones;

y tu mayor aprecio por el ritmo

galopado, sincopado.

 

Así, escribí un poema, metapoema

reciente y asombrado.

 

 

 


lunes, 5 de agosto de 2024

LLEGUÉ TARDE*

 





Madre,

al alba hube de irme de tu lado,

quedaste mirando desde la loma. 

Te cubriste de arrugas,

regresé,

gozaste alegres días de abril.

 

Una fría tramontana

te perturbó con dura demencia,

cómo luché por ti en noches oscuras,

cómo deshice rutinas, mi vida,

cómo fui en busca de alivio, remedio,

en vano;

un Alzheimer nunca tiene memoria

del regreso de quien se ha echado en falta,

quedé sin redención

porque aparecí tarde,

muy tarde,

en la vereda tuya madre