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sábado, 10 de agosto de 2024

A UN POETA*

 



 

Acudí a ti, pobre menesterosa,

en busca de material de construcción

para mis frágiles poemas de invierno;

tú me revelaste la húmeda primavera

y el sangriento otoño

más yo, carne helada, me volví vacía.

 

Miré para atrás,

no callaba la salmodia sobre tu ingenio

y me forcé a mirarte de frente,

encender el candil y levantar el velo

de las palabras torcidas, de tus oscuras metáforas

para encontrar arena

con la que fraguar cemento

y sostener el arco de mi cámara.

 

Aún me sorprenden tus inventos;

el desprecio por las palabras que hilan,

por los nexos que llaman conjunciones;

y tu mayor aprecio por el ritmo

galopado, sincopado.

 

Así, escribí un poema, metapoema

reciente y asombrado.

 

 

 


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