Ulises me enseñó a esquivar el canto de las sirenas
y Melville a olvidar las obsesiones.
Conozco la Polinesia navegando en submarino
y he atravesado del Atlántico al Pacífico gracias a la pluma de Zweig.
Las culturas han viajado de Este a Oeste por mares desconocidos.
Desde la librería no se ve el mar, no, no se ve el mar
pero aún en las cárcel
los libros me muestran las tormentas en el mar y el mar en calma.
Pronto, muy pronto, recuperada la libertad
cruzaré los océanos leídos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario