Duermes en un escondido moisés
que urdieron en silencio nuestros ángeles
en lo más íntimo de mí.
Ceñido en tejido de seda viva,
ayer me sobresaltaste con un vuelo
de leve mariposa.
Te beso en tu cuna de amor,
¡ven pronto! serás estrella de mis noches,
un príncipe de paz;
o, tal vez, rosa olorosa,
mujer hecha de coral
que ensalce el linaje común.
