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martes, 30 de abril de 2024

LA PLAZA


 

La plaza respira por los cuatro costados,

 ocho calles ciñen su cintura;

hay banderas geranios y guijarros.

 

El sol descorre la cortina de bruma,

ilumina casas pintadas de añil, bermejas

creando una ilusión de arco-iris de espuma.


El coche del concejo

rasca y frota fuerte la cochambre de la víspera,

oigo este fragor

y a chavales tras el balón,

cientos de voces infantiles bajo mi balcón.

 

En las escaleras de la escuela repiten una soflama

con ardor; nadie la escucha

y el lobo de Francisco de Asís acecha la calle estrecha.

 

Una mujer entró por calle Nueva

compró café, tela y salió por calle Campana;

esta es mi geografía particular que crea casta.

 

Al atardecer el aire mece las hojas del ciruelo rojo

prometiendo una vida larga 

 a los viejos que a su sombra sueñan.

 

Se oyen doce tañidos de una campana;

 en silencio el día ya alcanzó su final.

Queda el león de la fuente contemplando la luna,

 como testigo en la noche.


domingo, 28 de abril de 2024

NIEVE*

                                     


   

 

Mucho te alegras Nieve de ser agua

para mi boca, bálsamo en la frente

mas lloras por ser quitada, olvidada

en sendas al que tu manto hizo bien,

 

enojada golpeas con frio granizo

piedras duras que lastiman pero

al alba apareces maná limpísimo

¡Oh, qué cambiante tu naturaleza!

 

Nieve, yo quiero seas copo liviano

leve pluma, cristal, polvo de estrella

te poses esponjoso en tierra yerma

y pintes blancas las copas del bosque.




viernes, 26 de abril de 2024

INVIERNO*



                                                               





Murió esta noche estéril,                                                                

sin ingenio, sin latidos,

sin palabras para un verso;

estoy febril por alumbrar esa rima de piedra

que me martillea la sien dejándome casi muerta.

Ha amanecido, 

la naturaleza hiberna inmóvil, muda

de un blanco deslumbrante en el vano de mi ventana.

Un carámbano destila gotas heladas,

necesito beber esa agua curativa; 

y, luego, herir el cielo con mi navaja, 

tomar la tinta de su linfa

y escribir un poema

que caliente y abrigue el invierno de este mundo.



jueves, 25 de abril de 2024

MERCADO



Miércoles, la abuela va al mercado,

traquetea en pulidos adoquines,

mientras canta la lista: "...pan, aceitunas...".

Entra en el bullicio:

"Quiero queso y una hogaza";

"Dame manzanas buenas".

en su bolsa tintinean 

pocas monedas para la compra.


Pero la pasada nochebuena gritó,

sorprendiendo a todos

"Mirad mi carro rebosante 

como para que coma todo el belén. 

Felicitadme, mis hijos llegarán

a cenar en un santiamén". 



LLUEVE SIN PERMISO*







 Llueve sin permiso. 

 El frío salta de los charcos a los cuerpos. 

 No distingo a nadie; todos ocultos bajo el paraguas. 

Llueve, todavía más, en los extremos de ese toldillo abierto; 

vamos encogidos en el pequeño espacio que cubre

y nos aferramos al mástil de este barco invertido. 

Sólo veo volúmenes curvados contra el aguacero. 

Anonimato. 

La soledad me cala hasta los huesos.