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jueves, 16 de mayo de 2024

OTOÑO*






                                           Otoño, nos conocimos hace tiempo, en mi niñez,

en las festivas regatas,

en mi onomástica,

al mancharme el vestido de moras,

en el primer día de colegio,

cuando la poesía asomó a mi corazón.

 

Me alivió sentir que por fin te acercabas.

viniste en mi rescate

pues en meses abrasadores

permanecí cautiva en la sombra.

Te vi llegar mansamente

vistiendo un traje de viejo oro y grana

pintando bosques, definiendo riberas.

 Entre las estaciones

te prefiero a la joven de fronda y frescura;

te escojo por la calidez de tu presencia

por la tímida luz de tu rostro que ni quema ni deslumbra.

Te abrazo, otoño,

por la alegría de la vendimia,

porque me traes el recuerdo 

de los que más me quisieron,

por el viento que hace volar las hojas,

por el regalo de la lluvia,

porque llevo abrigo y la mano en el bolsillo,

por las castañas que asaba mi madre

                    y por la dulce melancolía que envuelve mis pensamientos.

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