Me duele la distancia
de banderas, montañas y riberas,
armas traqueteando; humo.
Nos separa un cansado día
que transcurre contra la celeridad de la luz celeste.
Volaste, hermano, porque escuchaste
"Id al mundo entero..."
Te rodeó una lengua arcana,
tras el duelo de espadas de Kim, Lee...
encontraste la península partida
según la intersección con el eje terrestre.
Cerezos y alta tecnología,
algún traje hanbok,
piel oscura, ojos rasgados,
zapatillas en el hogar,
arroz y sake; es Asia Nordeste.
A ratos,
me dejo llevar por el monzón al mar Amarillo
hasta la altura del Jirisan,
o al río Han
allí donde vierte su limo;
recorro palacios, me adentro y vuelvo a mi sitio, este.

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