Pasas,
miras de reojo,
no me olvidas nunca;
me esperas
pero todavía no;
cuando me rían los ojos
cuando lleve joyas
cuando mi perfume se sienta
intensamente.
Vendrás,
vestiré un decoroso traje
como gusta a madre,
posarás tu brazo
por mis hombros como mi padre,
y Manuel,
no dirás a nadie
que caí en los abrojos
e iremos a celebrar las bodas
eternamente.

No hay comentarios:
Publicar un comentario