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miércoles, 26 de noviembre de 2025

MIGRANTE



En Senegal quedó Madre

sola, casa cal y arena

salté al cayuco, boadbad

vacío entre las ballenas.         

Lloramos de hambre, gritamos      

con los golpes de mar gruesa;

soñé con una muchacha

fría, labios de sal, muerta.

Agazapado en silencio

                   diez noches sin luna llena,                     

al fin, bajo nuestros pies         

corrientes de aguas violentas.

Gibraltar, los transatlánticos

indiferentes navegan,

contrabandistas al frente

y arriba, garzas viajeras;

exhausto, lloro sin lágrimas

me tiro de la patera

a firme playa caliente

tirito de miedo y pena.


 

 

 

 

 


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